7 beneficios del Yoga para nuestra salud

7 Beneficios del Yoga para la salud

El Yoga es una disciplina milenaria con múltiples beneficios para el organismo. Hoy en día es conocida en el mundo entero y practicada por cientos de miles de personas. Aunque la parte más conocida del Yoga son las asanas o posturas, el Yoga también está compuesto por otros aspectos menos conocidos como son: la relajación o savasana, la meditación o fhvana, la respiración o pranayama, las limpiezas o kriyas, los sellos energéticos o mudras y el kirtan o mandras.

Pero en este artículo nos vamos a centrar en los beneficios del Yoga a nivel de las asanas o posturas de Yoga y los cambios que favorecen en nuestro organismo. Si aún no practicas Yoga, te animamos a probar y que experimentes por ti mismo como el Yoga puede ayudarte en tu vida diaria. No te lo creas solo porque lo pongamos aquí, experiméntalo. Y si ya eres practicante de Yoga, ¿qué ha supuesto esta práctica para ti? ¿Cuáles de estos beneficios has notado más en tu vida?

Beneficios del Yoga a nivel corporal

Alivio del dolor

Se ha podido demostrar en una amplia variedad de estudios científicos, que el Yoga ha ayudado a múltiples pacientes que sufrían dolores crónicos, reduciéndolos o incluso eliminándolos por completo. Puedes ver nuestros artículos sobre las mejores posturas de Yoga para aliviar el dolor de espalda.

Tenemos por ejemplo un estudio realizado por investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles donde se un grupo de mujeres jóvenes con artritis reumatoide, realizaban un programa de 6 semanas de yoga Iyengar. Los investigadores descubrieron que la mitad de las participantes habían reducido su dolor a la finalización del programa.

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune que produce un gran dolor articular junto con una reducción de la movilidad.

Este estudio solo es uno de muchos, cuyos resultados arrojan una mejoría en la gran mayoría de pacientes que siguen un programa de Yoga.

Fortalece el sistema inmune

Algunos estudios sugieren que hacer Yoga de forma continuada fortalece el sistema inmunitario, ayudando a nuestro cuerpo a defenderse de patógenos externos. Este fortalecimiento viene dado por causas directas e indirectas.

Como hablábamos antes, el Yoga nos ayuda a reducir el estrés, uno de los factores más importantes en el debilitamiento de nuestro sistema inmune junto con la falta de sueño. de esta forma, el Yoga nos ayuda a estar más descansado y fuertes, mejorando la capacidad de nuestro organismo de defenderse contra enfermedades.

También se ha podido demostrar la capacidad del Yoga para mejorar el funcionamiento de nuestro sistema respiratorio y digestivo, además de alterar de forma positiva la expresión de genes relacionados con la inmunidad en las células sanguíneas.

Siempre jóvenes

Bueno, no siempre, aún no se ha descubierto la fuente de la eterna juventud. Pero cada año que pasa, somos capaces de entender más y mejor los mecanismos del envejecimiento. Hoy en día sabemos, qué es lo que produce que el deterioro de cuerpo, aunque por el momento no está en nuestras manos detenerlo, sí podemos tomar medidas para ralentizar este proceso natural. Es te es uno de los beneficios del Yoga que más nos interesa a muchos.

Nuestro cuerpo se regenera constantemente, en un proceso donde las células viejas se dividen y nacen nuevas. Este proceso, por muy evolucionado que este, no es perfecto. Y tras cada división los telómeros se van acortando hasta que finalmente la célula ya no puede dividirse y muere.

Se ha descubierto que la práctica continuada de Yoga fomenta la actividad de una enzima llamada telomerasa hasta en un 30%, que es la encargada de proteger los telómeros de este acortamiento. Con tan solo 15 minutos diarios de Yoga ya producimos cambios bioquímicos en el cerebro y las neuronas que nos ayudarán que mantenernos sanos.

Beneficios del Yoga a nivel emocional

Reduce del estrés y los trastornos del sueño

Un estudio realizado en la Universidad de Duke, obtuvo evidencias de los beneficios que la práctica del Yoga tenía para pacientes con trastornos del sueño. En muchas ocasiones, los trastornos del sueño vienen derivados por una alta acumulación de estrés en nuestra vida diaria, que al caer la noche nos mantienen activos y sin poder conciliar adecuadamente el sueño.

La práctica de las asanas combinado con el pranayama nos puede ayudar a preparar el sueño, bajando nuestra frecuencia cardiaca y  ayudando en consecuencia, a segregar melatonina, la hormona del sueño.

Mejora de la depresión

Nuestro cuerpo necesita moverse. Para nuestros antepasados el movimiento y la buena condición física podía marcar la diferencia entre ser devorado por un dientes de sable o escapar y volver a la cueva. Y nuestro cerebro lo sabe, cuando realizamos una actividad física nuestro encéfalo segrega endorfinas, lo que hace que nos sintamos mejor.

Practicar Yoga es una muy buena forma de hacer que nuestro cerebro fabrique estas hormonas. En otro estudio realizado en la universidad UCLA comprobó como pacientes con depresión conseguían una reducción significativa de la ansiedad y la depresión, tras seguir un programa de Yoga de 8 semanas de duración.

Beneficios del Yoga a nivel intelectual

Mejora de la concentración

Cuando realizamos las asanas o posturas de Yoga acompasadas de la respiración o pranayama enfocamos la atención hacia nuestro cuerpo y en las sensaciones que nos transmite. Esta forma de vivir el presente es un entrenamiento para nuestro cerebro, mejorando de esta forma su capacidad de concentración.

Protege la materia gris del cerebro

Investigadores de la UCLA descubrieron que la meditación y el Yoga podría ralentizar la pérdida de materia gris del cerebro que se produce con la edad. La materia gris es el tejido que contiene las neuronas y donde se llevan a cabo los pensamientos conscientes.

En el estudio se utilizaron imágenes por resonancia magnética de alta resolución del cerebro de 50 personas que eran meditadores desde hacía años y 50 que no lo eran. Ambos grupos habían sufrido pérdida de materia gris, pero se descubrió que la cantidad perdida era menor en las personas que meditaban en comparación con las que no realizaban esta práctica.

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